Para las futuras mamás… todo lo que debes saber sobre la episiotomía

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La verdad es que es un concepto cuya definición da un ligero sobrecogimiento, pero merece la pena dedicarle un post. Hablamos de la episiotomía, un procedimiento quirúrgico en la zona del perineo femenino (zona entre la vagina y el ano) cuya finalidad es la de apresurar la salida del feto agrandando la abertura de la vagina lo que facilita la expulsión del bebé en la última fase del parto.

Se realiza con tijeras o bisturí y requiere sutura (puntos). Lo cierto es que tradicionalmente se realizaba como una práctica médica rutinaria, pero actualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otros grupos, recomienda evitar la episiotomía a menos que sea absolutamente necesaria. No en vano, ésta sigue siendo una práctica recurrente en partos extremadamente prolongados, con grave sufrimiento fetal o materno; si surgen complicaciones respiratorias o cardiacas en el bebé; si la cabeza o los hombros del feto son demasiado grandes para la abertura vaginal de la madre o si el bebé está colocado de nalgas (pies primero) y el parto va acompañado de otras complicaciones.

A pesar de considerarse una práctica no rutinaria, actualmente se siguen realizando de forma rutinaria en el 45% de los partos de los hospitales públicos, muy por encima de la tasa recomendada por la OMS y por el ministerio de Sanidad en su Estrategia de Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud.

Lo cierto es que si hablamos con quienes han pasado por una episiotomía podemos llegar a la conclusión de que lo ‘peor’ del parto no es el parto, son los ‘puntos post-parto’. Es decir, la episiotomía. Por eso es tan importante el cuidado de éstos tras el parto. Aquí te dejamos con 5 consejos:

1.- Utiliza compresas de algodón posparto que favorezcan la transpiración y que mantengan un equilibrio óptimo entre calor y humedad, clave para la cicatrización.

2.- Elije compresas que por su diseño eviten que las fibras se desprendan y se peguen a la herida, lo que puede provocar complicaciones innecesarias, como infecciones.

3.- Usa ropa interior de algodón para mejorar la transpiración y evita la ropa ajustada y sintética.

4.- Lávate con agua y jabón neutro, o con agua y sal gorda para reducir las infecciones. Siempre de delante a atrás, para evitar que los gérmenes fecales entren en contacto con la herida. Y sécate bien, sin frotar, y deja la herida al aire, unos minutos, para asegurar su completo secado.

5.- Evita el estreñimiento, ya que puede agravar la tirantez en la zona afectada. Elige alimentos ricos en fibra.

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