¿Cómo afecta el invierno a nuestro ciclo menstrual?

octubre 31, 2018

 

Es oficial. El frío ya ha llegado y con el esperado -pero menos deseado- cambio de hora, no solo hemos atrasado los relojes: hemos vuelto a sacudir algunos de nuestros ciclos naturales más básicos. Un ejemplo muy básico: el del sueño. ¿Sabías que el cambio de hora produce una alteración en la secreción de melatonina? Esta hormona es la que actúa regulando los estados de vigilia y sueño en función de la luz solar. Es decir, a más luz se produce menos melatonina, por lo que la función de inducir el sueño que tiene esta hormona se produce de forma más tardía. Y con el cambio, la hemos alterado. De ahí el cansancio, la fatiga o la irascibilidad que nos acompañan los días posteriores. Pero no hay que alarmarse, solo es cuestión de días.

Es un ejemplo que ilustra que cualquier alteración, por muy leve o temporal que sea, siempre viene acompañada de algún cambio. Acción, reacción. Y la llegada del frío no es un ninguna excepción. Es de hecho, un cambio fuerte y brusco que no solo afecta a nuestro armario y nuestro sueño: también afecta a nuestra menstruación. El sol, la temperatura, la humedad, la precipitaciones, el viento, la presión atmosférica… El ciclo menstrual no es ajeno a estos factores y manifiesta diferencias según las estaciones.

La más evidente es que el calor es un factor vasodilatador de la sangre, por lo que es fácil deducir que a más calor, la menstruación sea más abundante y menos dolorosa. Por el contrario, las bajas temperaturas pueden reducir la cantidad de sangre pero, al mismo tiempo, incrementar la intensidad. También hay estudios ponen de relieve que otoño es una de las estaciones en las que el estado de ánimo más se resiente: cambios bruscos de temperatura que pueden intensificar los síntomas premenstruales.

En definitiva, si el clima afecta a los ciclos naturales, el menstrual no iba a ser una excepción. Sea como sea, ser conscientes de los cambios, de por qué se producen y cómo nos afectan, es el mejor aliado para saber identificar los síntomas, sin alarmas y sí con mucha naturalidad. Y para ser conscientes de los cambios que acompañan nuestro ciclo, no lo dudes: www.mujerciclica.com

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Tampón y verano: que NO debes hacer

julio 9, 2018

No importa si tu destino es playero o montañero. Si tienes previsto recorrer kilómetros de selva, no salir de piscina o habitar la ciudad libre de gente y tráfico. Las ventajas del tampón en los meses de estío son incuestionables. Es el rey del verano. Discreto y seguro, a estas alturas nadie duda de su eficacia y comodidad y su reinado promete ser largo ; ) No obstante, siempre es bueno recordar algunos consejos y pautas básicos para un correcto uso y que, por muy experimentadas que seamos, conviene tener siempre presente.

De hecho, no importa si este será tu primer verano con la regla o si, por el contrario, sabrías adivinar hasta el minuto en el que hará acto de presencia. El uso de tampones como método de higiene íntima durante los días de la menstruación requiere ciertas precauciones y recomendaciones para que resulte un método cómodo, limpio y sobre todo seguro.

Lo primero que no debes olvidar está en tus manos. Y son ellas mismas, pues son el principal ‘atajo’ que tiene nuestro cuerpo para transmitir infecciones y bacterias. Primera lección: antes de ponerte un tampón, lávate siempre las manos con agua y jabón para evitar que puedan entrar en tu cuerpo microbios y otras sustancias no deseadas.

En segundo lugar, una lección tan o más importante que la primera. Debemos usar un tampón de capacidad adecuada a nuestro flujo menstrual. Además, si podemos adaptar esta capacidad a la intensidad de flujo durante los días de la menstruación mejor que mejor. De hecho, como especialistas, siempre recomendamos utilizar un flujo algo menor.

Por último, otro mantra que debemos repetirnos: cambiar el tampón de manera regular pasadas unas 4 horas y nunca superar las 8 horas, algo que desaconsejamos. Lo ideal es utilizar un flujo inferior y aumentar la frecuencia de cambio. De esta manera cumplimos con las premisas dos y tres a la vez. Ya lo apuntábamos en el anterior post, desconfía de la súper absorción. El algodón natural es el mejor componente para estar en contacto con tu piel y no necesita ser alterado para asegurar una buena absorción del flujo menstrual.

Aunque parezcan recomendaciones muy obvias, es importante que las tengamos siempre presentes y más en estos meses en los que, lógicamente, aumenta el consumo de tampones.

 

 


Por un verano libre de súper absorción

junio 26, 2018

Nunca falla. Llega el verano y sí, es cierto, los días son más largos y nuestras agendas pueden sufrir algo de colapso: amigos, vacaciones, tiempo libre, actividades… Pasamos más tiempo fuera y eso es una realidad. En ella, como no puede ser de otra manera, hay algo que tampoco falla. Y es la regla. Desde Farmaconfort lo sabemos. Sabemos que cada estación requiere nuevas necesidades y que es necesario adaptarse.

No es casualidad que, precisamente por eso, el tampón sea uno de los productos ‘estrella’ de la temporada. Su versatilidad, discreción e idoneidad en días de playa y piscina dan fe de ello. A nosotros nos encanta y de hecho lo tenemos de dos clases, con aplicador y sin aplicador. No obstante, hay una promesa, la gran promesa, con la que todos los grandes fabricantes visten sus spots con la llegada del calor: la súper absorción. Un ‘súper poder’ cuanto menos, inquietante.

De la misma manera que siempre recomendamos utilizar niveles de absorción de flujo inferiores o cambiar el tampón o compresa cada 4-6 horas. No necesitamos ‘más’, sino necesitamos mejor. Hay que cambiar el foco. Las mujeres no necesitamos tampones que nos súper absorban, sino productos que respeten nuestra piel.

Por si fuera poco, los anuncios de compresas siguen empeñados en convertirnos en mujeres híper-activas y en verano, claro, mucho más. Súper mujeres que hacen de todo. Tango, playa, gimnasia de alto nivel, saltos… ¡Qué presión! Alguna vez la regla nos podría venir estudiando o trabajando. Nada más lejos de la realidad televisiva. Con esa ‘agenda’ es normal que la súper absorción sea requisito obligado.

Sabemos que la publicidad no es un espejo exacto de la realidad, sino que ofrece una visión idealizada, en este caso, de la menstruación. Lo entendemos y no pretendemos cambiarlo. Pero, ¿acaso no existe otra menstruación que idealizar?

Es el momento de entender las necesidades menstruales de la mujer como una responsabilidad, sin frivolidad y sí con mucho conocimiento. Sólo así podremos desarrollar mejores productos que quizá no te ayudarán a saber bailar tango, pero sí serán más respetuosos con tu piel.



¿Cómo puede ayudar nuestra alimentación al ciclo menstrual?

julio 14, 2017

Como ya apuntábamos en el anterior post, la menstruación no sólo se reduce a ‘esos días’ en los que, por fin, estamos menstruando. Estamos hablando de un ciclo que nos atrapa y no nos deja durante toda nuestra época fértil, haciéndonos partícipes del mismo baile una y otra vez cada 28 días. Por eso es tan importante tener en cuenta algunos elementos que pueden ayudarnos a potenciar los beneficios de cada fase o a mitigar sus molestias asociadas. Y la alimentación es clave.

¿Cuántas veces hemos dicho, pensado u oído aquello de ‘cuando me viene la regla sólo pienso en comer’ o alguna expresión similar? ¡Decenas! Y es que el ciclo menstrual es un vaivén constante de hormonas a las que podemos dar réplica mediante la alimentación para hacer el baile mucho más llevadero. Porque hay vida más allá del chocolate J.

Como ya sabemos, el ciclo menstrual se divide en cuatro períodos. Si ponemos el inicio justo la primera semana después de la regla, podemos establecer las siguientes fases y sus alimentos perfectos que siempre (siempre) deberemos combinar de manera equilibrada:

 

1.- Fase pre-ovulatoria

Comienza el primer día del ciclo y, resumiendo mucho (tendremos tiempo de abordar este hecho más adelante), se empiezan a producir grandes cantidades de estrógenos. Por eso, aunque nos sintamos con energía, es recomendable ingerir alimentos que nos ayuden a metabolizar mejor esta hormona. Los alimentos prebióticos, la familia del brócoli o los brotes de soja pueden ayudarnos.

2.- La fase ovulatoria

Durante este periodo, los niveles de estrógenos aumentan aún más. Es el momento de apostar por alimentos que faciliten o ayuden a expulsar mejor esta hormona como los antioxidantes y la fibra. Así pues, frutas y las verduras, preferiblemente crudas y frescas, serán tus aliadas.

3.- La fase lutea

Después de la calma… ¡la tormenta! Tras la subida de estrógenos, aparece la progesterona, para que luego ambas hormonas caigan en picado. Es el momento ideal para los alimentos ricos en vitamina B, ya que ayudan a que nuestro cerebro produzca serotonina que puede revertir este estado más ‘alicaído’. Seguramente, sea en esta fase donde aparece la ‘famosa’ llamada del chocolate, alimento que posee sustancias que también elevan los niveles de serotonina. ¡Blanco y en botella!

4.- Menstruación

Terminamos ya con el primer día de regla, donde los niveles hormonales vuelven a bajar de golpe. Por ello, los alimentos ricos en ácidos grasos, como el salmón y el aguacate son perfectos para mantener nuestro estado de ánimo estable en medio de este cambio tan importante.

 

 

 

 



Otoño: la estación premenstrual

septiembre 30, 2016

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Si tuvisteis ocasión de leer los post en los que abordamos este verano las cuatro fases del ciclo menstrual, os acordareis que otoño es la estación directamente vinculada a la fase premenstrual. Coincidiendo con su llegada vamos a sumergirnos más en la magia de esta estación en la que nada es lo que parece…

Para empezar, otoño no es una estación triste. Es una estación recogida, íntima y cálida. Es cierto, las hojas se caen (y nuestro pelo), el día se contrae a una velocidad endemoniada y las temperaturas descienden… Pero no es frío, sino necesidad de recogimiento en la naturaleza. Lo mismo pasa con la regla.

Tras una estación de apertura total, el verano y su explosión de luz y vida, otoño nos envía señales inequívocas de cambio necesario y, a la vez, positivo. Lo mismo que sucede en la naturaleza tiene lugar en la mujer. Tras una fase de ‘desenfreno’ y dinamismo, nuestro cuerpo se encierra en sí mismo. Se prepara para el cambio que puede o no puede acontecer, pero para el cual se ha preparado durante las fases previas.

¿Lo ves ahora más claro? No te has dado cuenta pero estamos hechos de naturaleza 100% y la premenstruación es ‘puro otoño’: volvemos a los horarios, el orden, las rutinas… y aunque hayamos entonado más de un ‘quejío’ cuando alguien nos ha hablado de la ‘vuelta al cole’, sin duda, no deja de ser justo y necesario generar orden y calma.

Limpiamos los armarios, tiramos lo superfluo, nos equipamos de ropa más cómoda, más abrigada, más grande… claro, ¡porque vienen cambios! En nuestro cuerpo pasa exactamente lo mismo. Tras la algarabía y el júbilo de la ovulación, nuestro cuerpo pide que vayamos preparándonos para la menstruación (el invierno). Todo debe empezar a cambiar.

No obstante, mucho nos emperramos en que no se produzcan cambios en nuestro día a día. La sociedad como tal cada es menos humana-animal y más humana-robot. Las estaciones cada vez se notan menos. Nos hemos inventado el ‘cambio de hora’, en invierno ponemos la calefacción a 24º y en verano el aire acondicionado a… ¡sorpresa! 24º. En resumen, estamos poniendo frenos al cambio cuando el cambio es necesario para que la vida fluya.

Con la regla pasa lo mismo, nos centramos en estar siempre igual y en no dejar que los matices de cada ciclo menstrual se hagan presentes en nuestro día a día. Que no se note que tenemos la regla… ¡no sea que alguien le siente mal! La regla no es un obstáculo que debe ser eliminado. Es el momento de celebrar los cambios en lugar de querer anularlos. Disfrutemos del otoño, de su olor a castañas, de sus cuadernos, de sus patios de colegio llenos de niños, de las texturas de sus escaparates, de su chaqueta de entretiempo, de la vuelta del edredón… Porque el otoño no está tan mal. Y la premenstruación tampoco =)


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