Activismo menstrual: qué es y por qué lucha

diciembre 13, 2017

 

A pesar de que una mujer puede llegar a usar más de 20.000 compresas, protegeslips y tampones y del negocio que genera su consumo. Aunque nos viene la regla cada mes durante una media de 35 años. A pesar de todo, y pese a todo, la regla sigue siendo un tabú para muchas mujeres y un tabú aún más grande para muchos hombres.

La información veraz, visible y normalizada sobre la menstruación ha sido anestesiada desde hace siglos y los efectos de esta anestesia aún persisten en muchos ámbitos. Para luchar contra ello, en los 1970 y 1980 surgió un movimiento inédito, una revolución. Hablamos del activismo menstrual, que irrumpió con un objetivo: desafiar la autoridad médica y socialmente aceptada y empoderar a las mujeres para tomar control de su menstruación y su salud. En esta revolución, Canadá y EEUU marcaron los primeros pasos. Hoy el activismo menstrual es ya una realidad reforzada en los últimos años en todo el mundo. Su existencia, como la de cualquier lucha, evidencia que hay injusticia. O varias.

Buceando por Internet nos hemos encontrado con un el artículo ‘Breve Historia del Activismo Menstrual’, extractado de: “Our Revolution Has Style”: Contemporary Menstrual Product Activists “Doing Feminismin the Third Wave por Chris Bobel. En él, hemos descubierto que, desde que irrumpieron en escena, las activistas menstruales comparten, entre otras, dos grandes preocupaciones comunes sobre la industria de la higiene femenina:

 

1.- Salud: desde el principio, las activistas mostraron su preocupación por el impacto en la salud asociado con el proceso de blanqueado usado para hacer productos ‘más blancos que el blanco’, así como materiales como el rayón. ¿Sabías que en EEUU surgieron campañas a nivel nacional como “Tampaction” (antes conocida como la campaña “Dioxin Out of Tampons”)? Esta campaña cuestionaba que los fabricantes de tampones fabricaran sus productos completamente libres de dioxina, ya que hasta entonces no se había demostrado que su uso no fuera tóxico. La premisa es de una lógica aplastante: ¿para qué correr riesgos cuándo se trata de la parte más absorbente del cuerpo? No podemos estar más de acuerdo.

2.- Medio Ambiente: en segundo lugar, la devastación ambiental que conlleva el uso de productos no-biodegradables. Centenares de miles de compresas y tampones, así como sus envases, terminan en vertederos, alcantarillas y plantas de tratamiento de agua. Las activistas menstruales creen que esta cantidad de desechos y su composición es irresponsable e innecesaria.

Dos cuestiones, dos realidades que, además, nos definen como empresa preocupada por la salud de la mujer y por la del medio ambiente.

En próximos post seguiremos abordando el activismo menstrual. Su lucha por una experiencia menstrual afirmativa y positiva desde algunas de sus cabezas visibles; artistas, escritoras, psicólogas…

Desde Farmaconfort nos unimos 100% al fenómeno que quiere convertir las promesas de discreción en poder y visibilidad. Porque la información es precisamente eso, poder.

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5 acciones que te harán más biodegradable tu día a día

enero 23, 2017

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La capacidad de algunos materiales de reintegrarse a la tierra por acción del medio ambiente es lo que se llama biodegradabilidad y la incapacidad de muchos otros de hacerlo es lo que hoy es un verdadero problema para nuestro futuro y el del planeta.

Nuestro día a día está lleno de ‘trampas’ en las que la biodegradabilidad brilla por su ausencia. Pequeños giros en nuestra rutina pueden, sin embargo, suponer algo más que un cambio de actitud. Piensa en la cantidad de años que puedes ‘aligerar’ la carga de residuos del planeta si te replanteas cómo consumes los siguientes productos:

  • Café: Después del petróleo, el café es el segundo producto más comercializado en el mundo y más consumido a diario. ¿Hay algo menos eco que convertir un kilo de café en 24 cápsulas individuales? Desde que han aterrizado en el mercado (y lo han hecho para quedarse) la nueva manera de preparar y consumir café se ha traducido en cantidades ingentes de residuos muy difíciles de reciclar. ¿Sabías que el consumo de este sistema cafetero en 2014 dio para rodear La Tierra hasta diez veces’. No es de extrañar que surjan iniciativas como Kill de The K-Cup (Mata a la cápsula) que invitan a reflexionar sobre el tema y a buscar aquellas que sean reciclables.
  • Infusiones: Otro ejemplo de cómo empeorar las cosas sin necesidad. Es cierto que hasta el momento la gran mayoría de las bolsitas de té e infusiones están hechas de papel y, por tanto, son biodegradables. Sin embargo, algunas marcas han decidido rizar el rizo y añadir plásticos y grapas para hacerlas más resistentes al calor y evitar que pierdan aroma. Teniendo en cuenta que se trata de un productos de uso diario, lo que era un acto inofensivo de repente se ha convertido en un producto altamente peligroso por su cotidianidad.
  • Fruta envasada: ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? La fruta no sólo se corta y pela fácil sino que su propia naturaleza, la piel, es el mejor cierre hermético que existe. Pero tenemos que ir pelando y separando los gajos de la mandarina para plastificarla después y ofrecerla en el supermercado reduciendo los tiempos de conservación de la misma pieza de fruta. ¿Hay algo peor? No lo sabemos…
  • Para llevar, ¡no gracias! La prisa mata… y al planeta más. No hablamos de una comida o bebida en concreto, sino de los recipientes que los contienen, pues sólo se utilizarán una vez pero su fabricación requiere de grandes volúmenes de agua, entre otros. Si añadimos a la fórmula el polietileno que es un material que sirve para aguantar mejor el calor y no es biodegradable, la ecuación despeja la x: siéntate, tómate un respiro, llega antes… pero consume sin prisas.
  • Compresas, tampones y protectores diariosNo es la primera vez que hacemos el cálculo (ni será la última) pero cada mes, cada mujer, deshecha una cantidad de residuos en forma de compresa, tampón o protector diario que, prolongada en el tiempo resulta… terrible. Por eso es tan importante confiar en productos 100% naturales. No sólo es un gran respiro para el planeta, sino que está totalmente a nuestro alcance, siempre y cuando utilicemos aquellos productos elaborados con algodón 100% natural a los que no se les añade ningún tóxico o componente químico y por supuesto, cuyos cultivos no han sido alterados por pesticidas, plaguicidas, etc…  Sin contar con los beneficios que revierten directamente en nuestra salud íntima, que nos son pocos y que son nuestra razón de ser.

Otra menstruación es posible

noviembre 8, 2016

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La menstruación no es una fiesta (y tampoco un funeral). Pero todo lo que la envuelve parece estar alineado en un lado o en otro. Al final, todo es artificio por falta o por exceso.

¿Os habéis preguntado por qué en la televisión la menstruación sólo nos visita siendo jóvenes, atractivas y muy activas? ¿Y por qué cuando llega la regla nos vienen ganas de bailar tango, ligar, ir a la playa, subirnos a un columpio del revés? Quizá las mujeres creativas detrás de estas campañas sí tengan ganas de bailar y dar piruetas (si es que hay mujeres en la toma de decisiones de estos anuncios) pero al resto… muy probablemente no.

Generalmente (aunque celebramos y mucho las excepciones), la regla suele ir acompañada de sofás, de mantas, de infusiones calentitas, de días caseros… ¡Despertemos! La regla no es sólo una cuestión de sangrado y las soluciones que hay a nuestra disposición para ‘ocultar’ o aliviar ese hecho. Es algo más. Es ganas de no salir, de no hacer demasiado, de recogerse, ganas de no tener de ganas. Y es genial… Pero la realidad no es así: el mercado y la sociedad entiende la regla con artificio y aunque entendemos que el marketing en el siglo XXI lo envuelve todo, la regla no es un coche, ni un zumo, ni una colonia. Es la regla.

No hace faltar adornarla como una necesidad y convertirla en un sueño… Y sin embargo, ahí estamos. Prometiendo alegría y diversión infinitos. ¿Perdón? Y sí, claro que estamos a favor del marketing pero, ¿otro marketing es posible? Uno que nos deje vivir en paz y armonía con nosotras mismas.

Ya sabemos (y defendemos) que la regla no es un drama, pero no, gracias, no quiero colgarme boca abajo para comprobar lo absorbente que es mi compresa. Tampoco quiero que huela a Channel nº5. Porque la regla no huele, no debe oler. Y si huele… algo no va como debería.

Sabemos que los anuncios son exageraciones, pero las exageraciones esconden promesas que además son las causantes de un problema real. La súper absorción y el perfume (la tierra prometida de la menstruación) sólo es sinónimo de componentes, cuyos orígenes y efectos bien merecen ser tratados en otro post pero ya lo avanzamos, no son buenos para tu salud. ¿De verdad necesito súper-absorbencia y perfume?


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