Anatomía de una compresa de algodón (de verdad)

noviembre 28, 2016

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A simple vista pueden parecer iguales, pero ya hemos podido ver en anteriores ocasiones que el hecho de que nos parezcan suaves y blancas, no significa que las compresas sean aptas para nuestra piel. La mayoría de marcas utiliza plásticos en contacto con la piel, blanqueadores ópticos (Cloro), perfumes y substancias súper absorbentes que, pese a tener un aspecto ‘inofensivo’, ‘calan’ en nuestra piel más de lo que nos compensamos.

Hoy te queremos explicar qué materiales utilizamos para fabricar una compresa en Farmaconfort. Como sabes, trabajamos con materiales naturales, ecológicos, reciclables o reciclados para evitar alergias y picores. Son los más respetuosos con el medio ambiente y con tu salud y ése es nuestro valor diferencial respecto a la competencia y respecto a tu higiene menstrual.

Siempre lo decimos, pero nunca está de más recordar que a lo largo de tu vida puedes llegar a utilizar más de 12.000 tampones, compresas y protegeslips. Por este motivo es fundamental que compruebes la composición y diseño de los productos que utilizas. Para nosotros, la parte más fundamental de la compresa no es una parte, es el todo. El algodón. Es el principal material que usamos para fabricar las compresas porque ayuda a prevenir los riesgos de picores, irritaciones y alergias.

El algodón ecológico es respetuoso con el medio ambiente a lo largo de su proceso de cultivo ya que no se emplean pesticidas, insecticidas y fertilizantes químicos ni ninguna sustancia contaminante. Su cultivo respeta los ciclos de la naturaleza y contribuye a mantener el equilibrio para preservar su potencial en el futuro. El puro algodón hipoalergénico se purifica a través de un proceso que NO usa cloro ni dioxin.

Utilizar productos de algodón puede fomentar el cultivo de esta fibra natural en zonas desfavorecidas como Pakistán, Tanzania o la India.

En cuanto a las partes propiamente dichas, diferenciamos tres. La primera de ellas, la capa superior. Está fabricada con un entrelazado especial de puro algodón hipoalergénico. En otras compresas del mercado esta capa suele ser de plástico o fibras sintéticas, que puede crear un clima de calor – humedad ideal para la proliferación de hongos, irritaciones y alergias. Esta es la única parte que está en contacto directo con la piel y debe ser hipoalergénica, además de suave y esponjosa.

En segundo lugar, el núcleo absorbente es la parte que tiene como misión absorber el flujo menstrual. A diferencia de otras compresas, el núcleo absorbente de Farmaconfort está fabricado únicamente con algodón, que permite su transpiración. Su capacidad de absorción es igual o incluso superior a otras y no se le añaden ni perfumes ni polímeros superabsorbentes que pueden llegar a irritar la piel.

En tercer lugar, encontramos la lámina impermeable. Para que no traspase, y gracias a un adhesivo fijador, conseguiremos que la compresa no se mueva. Y por último, y no menos importante, el envase. Desde Farmaconfort no podemos sino cerrar este ciclo de producción con lógica y coherencia, apostando y garantizando que todos los estuches que utilizamos están fabricados con cartón reciclado y reciclable.


Otra menstruación es posible

noviembre 8, 2016

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La menstruación no es una fiesta (y tampoco un funeral). Pero todo lo que la envuelve parece estar alineado en un lado o en otro. Al final, todo es artificio por falta o por exceso.

¿Os habéis preguntado por qué en la televisión la menstruación sólo nos visita siendo jóvenes, atractivas y muy activas? ¿Y por qué cuando llega la regla nos vienen ganas de bailar tango, ligar, ir a la playa, subirnos a un columpio del revés? Quizá las mujeres creativas detrás de estas campañas sí tengan ganas de bailar y dar piruetas (si es que hay mujeres en la toma de decisiones de estos anuncios) pero al resto… muy probablemente no.

Generalmente (aunque celebramos y mucho las excepciones), la regla suele ir acompañada de sofás, de mantas, de infusiones calentitas, de días caseros… ¡Despertemos! La regla no es sólo una cuestión de sangrado y las soluciones que hay a nuestra disposición para ‘ocultar’ o aliviar ese hecho. Es algo más. Es ganas de no salir, de no hacer demasiado, de recogerse, ganas de no tener de ganas. Y es genial… Pero la realidad no es así: el mercado y la sociedad entiende la regla con artificio y aunque entendemos que el marketing en el siglo XXI lo envuelve todo, la regla no es un coche, ni un zumo, ni una colonia. Es la regla.

No hace faltar adornarla como una necesidad y convertirla en un sueño… Y sin embargo, ahí estamos. Prometiendo alegría y diversión infinitos. ¿Perdón? Y sí, claro que estamos a favor del marketing pero, ¿otro marketing es posible? Uno que nos deje vivir en paz y armonía con nosotras mismas.

Ya sabemos (y defendemos) que la regla no es un drama, pero no, gracias, no quiero colgarme boca abajo para comprobar lo absorbente que es mi compresa. Tampoco quiero que huela a Channel nº5. Porque la regla no huele, no debe oler. Y si huele… algo no va como debería.

Sabemos que los anuncios son exageraciones, pero las exageraciones esconden promesas que además son las causantes de un problema real. La súper absorción y el perfume (la tierra prometida de la menstruación) sólo es sinónimo de componentes, cuyos orígenes y efectos bien merecen ser tratados en otro post pero ya lo avanzamos, no son buenos para tu salud. ¿De verdad necesito súper-absorbencia y perfume?


7 consejos para una verdadera higiene menstrual

octubre 31, 2016

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La mayoría de los consejos que tienen que ver con la higiene menstrual tienen que ver directamente con la higiene íntima (y con el sentido común). Es una relación indivisible. Una no existe sin la otra.

De manera específica, sin embargo, durante el periodo conviene ‘extremar’ algunas rutinas para poder disfrutar de un periodo natural, sano y fresco. No podemos hacer nada por evitar esas molestias que te visitan cada mes como dolores pélvicos o abdominales (no al menos de forma natural), pero sí podemos adoptar medidas que, en caso de obviar, pueden hacernos aumentar nuestras posibilidades de sufrir olores, picores… y todas esas incomodidades que tanta pereza nos dan cuando descubrimos que, efectivamente, nos ha venido la regla.

Como sabes, la menstruación es, en síntesis, un periodo en el que tu útero expulsa sangre y tejidos tras la ovulación. Por este motivo, es imprescindible velar por una higiene diaria en la zona genital. Tampoco conviene multiplicarla, sino sencillamente ser rigurosos. ¿Por qué? A menudo pensamos en ‘regla’ y reducimos este escenario a una urgencia: comprar tampones o compresas si es que no tenemos en casa. Poco más.

Nada más lejos de la realidad, puesto que, además de estos productos, la menstruación cambia según cómo cuidemos nuestro cuerpo y nuestra piel durante esos días. Son días en los que nuestro cuerpo se abre para ‘expulsar’ y por si fuera poco nuestro PH también está más sensible hacia infecciones como la candidiasis, por ejemplo.

  • Dúchate a diario: una ducha rápida con agua tibia para sentirte fresca y limpia es la mejor manera de empezar o terminar el día. No utilices jabones no específicos en la zona vaginal, nada de champús y geles de baño ‘normales’.
  • Lávate las manos antes y después de ir al lavabo puesto que vas a manipular tampones y compresas. Deben estar más limpias que nunca para evitar transmisión de bacterias.
  • Límpiate siempre de adelante hacia atrás. Importante: siempre, no sólo durante la menstruación. Siempre.
  • No uses prendas ajustadas y de fibras sintéticas o anti-transpirables. Tu cuerpo necesita respirar y regularse.
  • Lo mismo ocurre con los productos de higiene íntima. Parece una obviedad pero preferimos la ropa de algodón a las compresas de algodón. Así nos va… Utilizar compresas y tampones que contienen fibras sintéticas y productos químicos como perfumes y sustancia súper-absorbentes sólo puede tener un resultado en nuestra piel: ¡picor y olor! A menudo pensamos que la regla huele y no es cierto: su olor cambia cuando entra en contacto con fibras sintéticas que alteran además tu piel. Recuerda: olor y picor… mala combinación. Si estás cansada de esas molestias menos ‘graves’, pásate a los productos naturales de algodón 100% certificado y nos cuentas😉
  • Utiliza tampones de absorción menor al flujo. Es preferible cambiar a menudo de tampón (4-6 horas máximo).
  • Si mantienes relaciones sexuales: protégete. Durante el periodo, las mujeres están más propensas a transmitir o contraer enfermedades hematológicas, como el VIH o la hepatitis B.


Otoño: la estación premenstrual

septiembre 30, 2016

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Si tuvisteis ocasión de leer los post en los que abordamos este verano las cuatro fases del ciclo menstrual, os acordareis que otoño es la estación directamente vinculada a la fase premenstrual. Coincidiendo con su llegada vamos a sumergirnos más en la magia de esta estación en la que nada es lo que parece…

Para empezar, otoño no es una estación triste. Es una estación recogida, íntima y cálida. Es cierto, las hojas se caen (y nuestro pelo), el día se contrae a una velocidad endemoniada y las temperaturas descienden… Pero no es frío, sino necesidad de recogimiento en la naturaleza. Lo mismo pasa con la regla.

Tras una estación de apertura total, el verano y su explosión de luz y vida, otoño nos envía señales inequívocas de cambio necesario y, a la vez, positivo. Lo mismo que sucede en la naturaleza tiene lugar en la mujer. Tras una fase de ‘desenfreno’ y dinamismo, nuestro cuerpo se encierra en sí mismo. Se prepara para el cambio que puede o no puede acontecer, pero para el cual se ha preparado durante las fases previas.

¿Lo ves ahora más claro? No te has dado cuenta pero estamos hechos de naturaleza 100% y la premenstruación es ‘puro otoño’: volvemos a los horarios, el orden, las rutinas… y aunque hayamos entonado más de un ‘quejío’ cuando alguien nos ha hablado de la ‘vuelta al cole’, sin duda, no deja de ser justo y necesario generar orden y calma.

Limpiamos los armarios, tiramos lo superfluo, nos equipamos de ropa más cómoda, más abrigada, más grande… claro, ¡porque vienen cambios! En nuestro cuerpo pasa exactamente lo mismo. Tras la algarabía y el júbilo de la ovulación, nuestro cuerpo pide que vayamos preparándonos para la menstruación (el invierno). Todo debe empezar a cambiar.

No obstante, mucho nos emperramos en que no se produzcan cambios en nuestro día a día. La sociedad como tal cada es menos humana-animal y más humana-robot. Las estaciones cada vez se notan menos. Nos hemos inventado el ‘cambio de hora’, en invierno ponemos la calefacción a 24º y en verano el aire acondicionado a… ¡sorpresa! 24º. En resumen, estamos poniendo frenos al cambio cuando el cambio es necesario para que la vida fluya.

Con la regla pasa lo mismo, nos centramos en estar siempre igual y en no dejar que los matices de cada ciclo menstrual se hagan presentes en nuestro día a día. Que no se note que tenemos la regla… ¡no sea que alguien le siente mal! La regla no es un obstáculo que debe ser eliminado. Es el momento de celebrar los cambios en lugar de querer anularlos. Disfrutemos del otoño, de su olor a castañas, de sus cuadernos, de sus patios de colegio llenos de niños, de las texturas de sus escaparates, de su chaqueta de entretiempo, de la vuelta del edredón… Porque el otoño no está tan mal. Y la premenstruación tampoco =)


Incontinencia: de grandes males… grandes silencios

septiembre 14, 2016

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¿Sabías que la incontinencia urinaria afecta a un total de 6,2 millones de personas en España, de las cuales más de 5 millones son mujeres? Se trata de una cifra nada desdeñable puesto que representa ni más ni menos que a un 24% de la población femenina en nuestro país.

Resulta curioso como, una vez más, aquello que afecta a miles de personas (o cientos de miles) y que por lo tanto debería ser normalizado con más agilidad, se enquista con una opacidad inusitada. Somos expertos en hacer de grandes males, grandes silencios, tras los que frecuentemente suelen estar las mujeres.

No es la primera vez que hablamos de la menstruación como tabú, aunque hoy ése no es nuestro tema. Lo es la incontinencia urinaria y en particular la que afecta a las mujeres. Un tabú alarmante pues se conoce que pese a afectar a más del 20% de las españolas, el 75% no acude al médico por “vergüenza o por creer que no hay solución. De hecho, no son pocos los momentos en los que puede aparecer: en el embarazo (por el peso del bebé), después del parto o durante la menopausia, son los ejemplos más frecuentes.

Según un estudio del Hospital Nisa Pardo de Aravaca realizado con motivo del Día Mundial de la Incontinencia Urinaria (que fue el 14 de marzo), el estudio revela que al 90% de las mujeres les preocupa realizar acciones de la vida cotidiana como toser, estornudar o reír por miedo a sufrir pérdidas de orina. Por otro lado, el mismo estudio destaca que al 80% les inquieta el olor que puede aparecer tras los escapes de orina.

Y es que, como todo ‘buen tabú’, la incontinencia, afección que se caracteriza por pérdida del control de la vejiga, tiene importantes efectos psicológicos en quienes la padecen. Sin ir más lejos, el estudio, señala que al 46% de las mujeres les ha llegado a influir a la hora de elegir su indumentaria mientras que el 87% declara que les preocupa que la incontinencia vaya a peor.

Sea como sea, existe una necesidad urgente de dotar de un espacio de normalidad a la incontinencia y tratarla no como un lastre, sino como una circunstancia que afecta a muchas mujeres, las que lo dicen y que no lo dicen. Para todas ellas, Farmaconfort ha desarrollado varios productos pensados para dotar de una mayor protección a todas aquellas mujeres con incontinencia ligera. Nuestro objetivo, que puedan disponer de una gama de productos diseñados para que la piel esté en contacto con puro algodón 100% hipoalergénico, dermatológicamente testado. Es lo que mejor sabemos hacer. Si quieres más información: www.farmaconfort.com/farmaconfortplus


Todo sobre mi regla (III)

agosto 30, 2016

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¿Qué necesidades y qué habilidades sentimos o nos afectan durante los diferentes ciclos menstruales? Una de las metáforas (no la única) más fáciles de entender las cuatro fases del ciclo menstrual son las cuatro estaciones.

Así, tal y como encontramos en el blog ‘Conecta con tu menstruación’, la semana después de tener la regla coincide con la primavera. Estación que simboliza perfectamente el tiempo para la renovación y que de la misma manera que lo hace en la naturaleza, en nuestro cuerpo se traduce en un aumento de energía física y en nuestras capacidades de concentración, planificación y consecución. ¡Es tiempo de caza! Esta fase representa el mejor momento de nuestro ciclo para empezar proyectos nuevos, ‘para tomar acción, trabajar sola y lograr resultados en base a unos objetivos’.

La semana siguiente coincide con la ovulación. Estos días vendrían representados por el verano, ¡tiempo de cosecha! Se trata de la fase expresiva, sociable, empática y radiante. Según podemos leer, podemos aprovechar esta fase de nuestro ciclo para resolver conflictos, quedar con amigos o familia, pareja, y ‘presentar nuestros proyectos o ideas a los demás’.

Como la vida misma, la siguiente fase que nos encontramos es la premenstrual, que coincide además que la estación del año que más nos cuesta: el otoño. Es de hecho, la fase ‘con la que más nos tenemos que reconciliar’. Nuestros niveles de energía menguan y se impone la necesidad de vivir más de puertas adentro que en anteriores fases. Es el momento de soltar lastres, limpiar, vaciar para renovarse, de la misma forma en la que los árboles se despojan de sus hojas. Según apuntan, en esta fase reside el quid del autoconocimiento del ciclo y convertir lo que puede ser un problema (no querer salir) a una fase perfecta para la creación e intuición más liberadora e íntima (lectura, escritura…).

Se acabó el otoño y llego el invierno. Nuestro ritmo y energía descienden. Es el momento de la menstruación. Días para priorizar aquello esencial: descanso, reposo, cuidado. El final del ciclo, como si se tratará de un cuenta, requiere de una reflexión. Esta es su fase. Un momento para detenerse, evaluar y ‘conectar con lo que realmente es importante para nosotras’. Rápidamente, sin que nos demos cuenta, llegará la primavera…

 


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